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Monday, January 28, 2013

Las pantallas y los niños


En 2008, un reporte de la Secretaría de Educación Pública (SEP) indicaba que el 95% de los hogares de las zonas urbanas del país tenían una televisión y que los niños de entre 8 y 14 años de edad pasaban en promedio 4 horas diarias frente a las pantallas. Casi 5 años después, hemos vivido (y seguimos viviendo) la explosión de las pantallas de todos tamaños como los smartphones y las tabletas que nos conectan todo el tiempo con el mundo virtual. Muchos de nosotros vemos que a los niños, sin importar su edad, les fascinan esas pantallitas táctiles, coloreadas (¡y en alta definición!) e interactivas a las cuales tienen un acceso cada vez mayor. Sin embargo, es tiempo de preguntarse: ¿será adecuado dejar una niña o un niño frente a una pantalla? ¿Cuál es el tiempo correcto o recomendado?


En Estados Unidos, la Academia de Pediatría indica que no es recomendable dejar que los niños menores de 2 años pasen más de una hora frente a la televisión. Si tienen más de 3 años, no pueden verla más de 2 horas diarias. Sin embargo, la recomendación vale más para establecer un equilibrio en el hogar (con otras actividades) que como una restricción que determine consecuencias nocivas o contraindicadas en el caso de no respetarla. En Francia, esta semana (el 22 de enero 2013), salió un reporte de la Academia de las Ciencias que sigue la misma línea que la Academia Americana de Pediatría: en lugar de dar lecciones de vida y restricciones estrictas, se limita a dar consejos, advertencias y los expertos que han redactado el reporte prefieren responsabilizar que prohibir. Sin embargo, como lo van a ver, pensamos que hay que tener mucho cuidado con el uso de las pantallas en los niños (sobre todo cuando son pequeños). A continuación les presentamos brevemente las conclusiones de los expertos que justificaron con referencias científicas serias y bien documentadas.

Antes de 2 años:
Todos los estudios demuestran que las pantallas de visualización pasiva (que no son interactivas, como la televisión) no tienen ningún efecto positivo en los niños de menos de 2 años. Incluso se ha demostrado que pueden tener efectos negativos inmediatos o a futuro como: incremento de peso, déficit de atención y de concentración que pueden llevar a retrasar las primeras palabras de un bebé. Sin embargo, el uso de una tableta con un adulto (¡su presencia es esencial!) puede contribuir a despertar un interés y una entrada precoz al mundo de las pantallas. Si el formato de las tabletas se “acerca mucho a la inteligencia de los bebés” la estimulación temprana con ellas debe hacerse con formas muy variadas, no solamente con pantallas. Además, hay que tener mucho cuidado que las imágenes que se vean no sean violentas ni muy rápidas ya que pueden causar trastornos del sueño e inseguridad psíquica.

Entre 2 y 6 años:
Hasta los 3 años, exponer un niño de manera prolongada a una pantalla pasiva sin presencia de un adulto que permita convertir la experiencia en algo interactivo y educativo es altamente desaconsejado. A partir de 3 años, dice el estudio, los niños empiezan a tener una forma de inteligencia que hace que pueden imitar lo que ven en su vida cotidiana, y pueden llegar a reproducir escenas vistas en las pantallas, actuar. Un adulto puede aprovechar ese periodo para enseñar a sus niños a distinguir entre vida real y virtual. Sin embargo, “es importante invitar a los niños a platicar sobre lo que ven y observan”. Finalmente, los expertos indican que hay que evitar lo más posible el uso descontrolado y sin vigilancia de una consola de videojuegos personal (portátil o no) antes de los 6 años. Recomiendan no permitir que un niño menor de 6 años posee su propia consola por ejemplo.

De 6 a 10 años:
Antes de la adolescencia, es probablemente el periodo más difícil para prohibir el uso de las pantallas modernas a los niños. Quieren imitar a los adultos y como las usamos cada vez más, no es trivial explicarles que ellos no pueden. Es la edad idónea para enseñarles a autorregularse. Por ejemplo, es mejor permitir el uso de las pantallas a los niños de más de 6 años pero poniendo reglas y horarios que tienen que respetar. Eso les ayudará a responsabilizarse. También es la edad perfecta para introducir la utilización de las pantallas de manera pedagógica.

Después de 12 años:
La utilización de las pantallas (sobre todo interactivas, como las tabletas) puede ayudar un adolescente a “explorar muchas posibilidades y ejercer sus capacidades deductivas”. Un buen uso, moderado, del internet puede incluso ayudarle a controlar sus emociones, sus pensamientos, sus acciones y sus decisiones. Sin embargo, el reporte indica que vivir exclusivamente con las pantallas como puede pasar cuando se genera una especie de adicción puede causar una forma de pensar demasiado rápida, superficial y fluida que empobrece la interioridad personal y la memoria. También un uso descontrolado puede generar trastornos del sueño y problemas de concentración.

En conclusión:
Las pantallas no son a prohibir para los niños pero su utilización se debe regular, acompañar y controlar por los adultos. Platicar con los niños y adolescentes debe ayudar a responsabilizarse y a desarrollar un espíritu crítico frente a las enormes cantidades de imágenes e informaciones que le van a llegar frecuentemente de manera pasiva. Intentar hacer que la relación con las pantallas sea interactiva y educativa es esencial. Para lograr eso, nosotros también, adultos, debemos quizás volver a pensar nuestra relación con ellas.

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